Demos el primer paso o empecemos a cambiar de pensamiento

La última visita de un magno jerarca del Vaticano a Colombia fue en 1986, Juan Pablo II que cuya visita en una época de desarrollo de conflicto, obligó a la nación a invertir recursos en seguridad y comodidades en cada una de las 10 ciudades que visitó.

Hoy en día, esperamos algunos no con mucha fe, la visita del papa Francisco, pero, la gran pregunta: ¿en verdad es justo y necesario?, no creo que sea justo la multimillonaria inversión /no digo la cifra porque sería un sacrilegio/ para costear una visita de la máxima representación de humildad y sencillez, y si, mucho más necesario una inyección de capital al sistema de salud, a mejorar la calidad de la educación, pero realmente, lo que atañe este artículo, es informar sobre la necesidad que tenemos de mostrar algo que no somos.

 

Es indignante ver una vía arreglada que por años estuvo en mal estado, pero que solo se hayan tomado el tiempo de arreglarla, porque es el lugar donde descansará su máxima representación divina, es una cosa absurda por mostrar una belleza superficial, nada que comprende la siembra de la esperanza. Es justo que para arreglar una vía solo sea necesario que venga el papa, el resto de vida llevados de la ñoña, trancones, niños con problemas respiratorios por el mal estado de las carreteras, conductores muertos en accidentes por huecos; esperemos que el papa haga un recorrido por el sur de la ciudad haber si arreglan las vías o por lo menos que lo saquen a pasear por el deprimido de la 94 para ver si lo entregan finalizado.

 

Realmente es necesario que el papa venga a Colombia a sembrar esperanza a una Paz que nunca apoyo, o es justo que abramos un huequito más a la pobre economía que tenemos. Si realmente nos basamos en la semblanza de la iglesia “Cuando el dinero se vuelve un ídolo para el hombre, lo domina y entonces lo arruina y lo condena” Papa Francisco.