Los idiotas somos todos

Karl Marx afirma, en El manifiesto comunista, que «La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días, es la historia de las luchas de clases», más de un siglo ha pasado, y esta aseveración es hoy, más vigente que nunca; esta lucha, ha generado en la sociedad un sin número de opiniones, que terminan convirtiéndose en posiciones. En Colombia, esta controversia de posiciones, ha generado un país dividido, y le ha costado a su vez miles de muertos, que muchas veces, poco sabían de lo que significa en Latinoamérica pensar distinto, labrando así, una brecha de violencia, miedo e inapetencia política, que ha sido nuestro gran talón de Aquiles para nuestro pleno desarrollo como nación.

El Manual del perfecto idiota latinoamericano es un ensayo publicado en 1996, por tres autores, (Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa) quienes analizan de una forma satírica la historia de América Latina y el modo de pensar de las élites políticas e intelectuales latinoamericanas.

La mayoría llegamos someramente a ser el idiota pero no todos llegan al punto máximo de creerse con la capacidad suficiente para realizar un cambio, sin determinar el verdadero problema en su país, región o cualquier lugar en el que se encuentre, repitiendo siempre el mismo proceso que acaba irremediablemente empobreciendo la sociedad: acrecentando el poder Estado y entregándole así el poder, a quienes ve por encima de él, como héroes de la patria.

Repito todos hemos sido idiotas ¿por qué?, por qué culpamos al otro, a ellos, los ricos, burgueses-como los queramos llamar- de las desgracias del ciudadano estrato medio-bajo ya que son ellos quienes controlan lo que debería ser nuestro.

El “perfecto idiota”, cree que hace justicia, defendiendo los intereses de las personas frente al sistema, pero a fin de cuentas no hace nada por cambiarlo, sino anhelar hacer parte del mismo, lo que me lleva a pensar sobre nuestra realidad como nación e indudablemente, nos hace querer tomar una posición, entiendo que como no podemos cambiar nos empapamos y es lo que ha pasado en todo la historia –desde que tengo memoria- en Colombia.

Pasa que aquellos que nos proponen el cielo, no pueden llevarnos a él y a raíz de amenazas por hacerlo perecer termina cambiando sus ideologías por el poder siendo él, el sistema mismo, el opresor.

Hagamos caso al dicho “el mundo cambia con mi ejemplo y no con mi opinión”, preocupémonos por nosotros y aportemos así a nuestro país, para no elegir a cualquier gobernante que diga que quiere sacar adelante a nuestro país sino aquel del que estemos seguros que no se dejará tocar de la mermelada que se bota de los envases o que sin querer le untaron.

En vista de que el Manual del perfecto idiota latinoamericano es un libro de inteligente redacción, su lectura resulta incisiva, ampliamente influyente, y para el objetivo de Llosa -cuya derecha es más fuerte- efectiva, para lectores que no tengan una posición ideológica bien sementada; utiliza como estrategia, ubicar a la izquierda en un lugar estigmatizante, pobre, doble moral e inservible cuando no se debería juzgar a tal movimiento que ha tenido muy poco protagonismo en este país –Colombia- cuando la mayoría, casi todos, los gobernantes han sido de derecha; esto es más bien una especie de lobotomía y no de despejar la ignorancia, la idiotez de cada ciudadano.

Según el presentador de la obra, Mario Vargas-Llosa, los tres autores proceden de la izquierda. Pero quién sabe por qué, sobre todo en los casos de Montaner y Vargas-Llosa... su supuesta adhesión a la izquierda es sacada de una dudosa oralidad imposible de comprobar a menos que uno confíe en su palabra, lo que demuestra en los autores no sólo un afán de contrariar lo que un día fue suyo, si no, que nos hace dudar sobre la firmeza de sus posiciones, que terminan influyendo en sus muchos lectores, y generando desinformación, lo que causa de verdad verdaderos idiotas.